
Ella guardó el celular con tristeza.
Toda la serotonina liberada al oír aquel ring-tone particular que le había asignado sólo a él había desaparecido de pronto sin dejar el menor rastro de la euforia momentanea.
Él la había llamado para pedirle un favor. Y ella que se desvivía siempre por complacerlo no pudo porque no estaba en el lugar correcto en el momento oportuno.
- Ok. Hablamos luego. - fue la seca respuesta que él dio.
Al guardar el celular, ella reconoció, una vez más, con tristeza, que 9 de cada 10 veces que él la llamaba era para pedirle un favor...
La llamada restante? La llamada 10??? ...esa, esa solía ser por soledad, por culpa, o por ebriedad...
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Toda la serotonina liberada al oír aquel ring-tone particular que le había asignado sólo a él había desaparecido de pronto sin dejar el menor rastro de la euforia momentanea.
Él la había llamado para pedirle un favor. Y ella que se desvivía siempre por complacerlo no pudo porque no estaba en el lugar correcto en el momento oportuno.
- Ok. Hablamos luego. - fue la seca respuesta que él dio.
Al guardar el celular, ella reconoció, una vez más, con tristeza, que 9 de cada 10 veces que él la llamaba era para pedirle un favor...
La llamada restante? La llamada 10??? ...esa, esa solía ser por soledad, por culpa, o por ebriedad...
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